El Género en el Currículo Nacional

¿Es
conveniente para nuestros niños incluirlo?

Se acusa al Minedu de querer “sexualizar” la educación de nuestros niños. Algunos padres de familia y miembros de la Iglesia Católica aseguran que fomenta la homosexualidad al estar orientando a los niños a que “construyan su opción sexual” a una edad temprana,.[1] Incluso, se ha mencionado que el enfoque de género “desnaturaliza al ser humano” y que “el Estado no se puede meter en la vida de las personas”,[2] ante lo cual demandan su exclusión del Currículo Nacional (CN).

Como madre de dos niños en edad escolar, me preocupa los estándares bajo los cuales se impartirá la enseñanza en el aula. Por ello, revisé tanto el CN de la Educación Básica, como el de Primaria y Secundaria, a fin de evaluar qué tan dañino es para mis hijos y determinar si es conveniente para nuestros niños incluir el enfoque de género.

A continuación, algunas conclusiones:

1. El concepto de género permite entender que existen diferencias culturales entre hombres y mujeres. Estas diferencias de ser perjudiciales, pueden cambiarse

El género es definido en el CN como roles y conductas que se atribuyen a hombres y mujeres. Entonces, es una definición cultural más no exclusivamente biológica. Por ejemplo: “mamá debe cuidar a los niños, porque es mujer y la mujer cuida niños; y papá lleva plata a la casa”; mientras que el sexo son las características físicas biológicas, anatómicas y fisiológicas de los seres humanos, que los definen como hombre o mujer.

Es una realidad que hombres y mujeres nos comportamos de manera distinta y que ese comportamiento se forma en la familia y trasciende a la escuela y la sociedad. Si el niño aprende en casa que los hombres no lloran, ese concepto lo llevará a la escuela y luego a su vida de adulto, convirtiéndose en un individuo que muy probablemente no pueda expresar sus emociones.

El problema se origina cuando estas diferencias culturales no no permiten realizarnos, ya sea en lo emocional o laboralmente. Incluir el concepto de género nos hace conscientes que, si bien existen diferencias culturales entre hombres y mujeres, podemos cambiarlas para generar relaciones más igualitarias, respetando nuestras diferencias y teniendo las mismas oportunidades para lograr nuestras metas.

2. El enfoque igualdad de género[3] permite dar igual valor a los derechos, deberes y oportunidades entre hombres y mujeres.

El enfoque igualdad de género no es otra cosa que darle igual valor a los diferentes comportamientos, aspiraciones y necesidades de mujeres y varones. Es decir, hombres y mujeres tienen los mismos derechos, deberes y oportunidades para llegar a donde quieran estar. No hay diferencias, en el sentido que todos tenemos la oportunidad de contribuir con el desarrollo del país y beneficiarnos por nuestro trabajo.

El CN señala que

desde que nacemos, y a lo largo de nuestras vidas, la sociedad nos comunica constantemente qué actitudes y roles se esperan de nosotros como hombres y como mujeres. Algunos de estos roles asignados, sin embargo, se traducen en desigualdades que afectan los derechos de las personas, como por ejemplo cuando el cuidado doméstico asociado principalmente a las mujeres se transforma en una razón para que una estudiante deje la escuela

Currículo Nacional, pág. 23

Agrega que este enfoque permite dar herramientas a docentes y directivos para fomentar la asistencia de las estudiantes gestantes o padres de familia o que se analice en clase los prejuicios entre géneros: ¿las mujeres limpian mejor? ¿los hombres no son sensibles? ¿las mujeres tienen menor capacidad para aprender matemáticas y ciencias?

3. Al egresar de la escuela, el estudiante es capaz de construir su identidad, se quiere y valora íntegramente.

Uno de los aspectos que nos interesa como papás es saber cómo egresan nuestros hijos de la escuela. Dentro de las varias competencias que adquiere el egresado, se encuentra la de construir su identidad; es decir,

el estudiante conoce y valora su cuerpo, su forma de sentir, de pensar y de actuar desde el reconocimiento de las distintas identidades que lo definen (histórica, étnica, social, sexual, cultural, de género, ambiental, entre otras).

Currículo Nacional, Pág. 26

Esta competencia implica la combinación de las siguientes capacidades: (i) se valora a sí mismo, (ii) autorregula sus emociones, (iii) reflexiona y argumenta éticamente, (iv) vive su sexualidad[4] de manera integral y responsable de acuerdo con su etapa de desarrollo y madurez. Es quizás esta última competencia la más compleja de entender:

[…] es tomar conciencia de sí mismo como como hombre o mujeres, a partir del desarrollo de su imagen corporal su identidad sexual y de género, y mediante el conocimiento y valoración de su cuerpo. Supone establecer relaciones de igualdad entre mujeres y hombres, así como relaciones afectivas armoniosas y libres de violencia. También implica identificar y poner en práctica conductas de autocuidado frente a situaciones que ponen en riesgo su bienestar o que vulneran sus derechos sexuales y reproductivos. (subrayado nuestro)

Currículo Nacional, Pág. 54

Dicho en otras palabras, la escuela debe brindar herramientas para que el estudiante tome conciencia de quien es, desde su identidad sexual (como se identifica físicamente, sea hombre o mujer) o desde su identidad de género (como se siente, define y expresa socialmente). Vivir una sexualidad responsable implica entender que las personas establezcamos relaciones de igualdad y sin violencia.

¿Es conveniente incluir el enfoque de género en el CN? Incluyéndolo podremos formar una sociedad sin violencia, que respete, en la que hombres y mujeres tengan las mismas herramientas para alcanzar sus sueños. A través de la lectura a los currículos específicos (Primaria y Secundaria) no se advierte que se esté orientando a niños y jóvenes a construir una orientación sexual determinada, ni que se esté forzando a seguir un comportamiento determinado. Se le está dando a nuestros chicos herramientas de respeto, responsabilidad, democracia, identidad, autonomía, etc.

Es un hecho que la construcción de la identidad de género empieza por casa y es más compleja de lo que uno se puede imaginar. La escuela no reemplazará al hogar, complementará lo que el estudiante vea en casa, y gracias a las competencias adquiridas logrará generar su propia identidad, en una comunidad escolar que respete y tolere las diferencias, donde todos sean vistos y valorados por igual.


[1] https://ojo.pe/actualidad/juan-luis-cipriani-cuestiona-el-enfoque-de-genero-del-curriculo-nacional-270582/

[2] https://peru21.pe/lima/colectivo-mis-hijos-metas-hara-planton-plaza-san-martin-440460

[3] El CN tiene 7 enfoques transversales, además de la igualdad de género. (i) Inclusivo o de Atención a la diversidad; (ii) Derechos; (iii) Intercultural; (iv) Ambiental; (v) Orientación al bien común; y, (vi) Búsqueda de la Excelencia.

[4] La sexualidad no es otra cosa, de acuerdo al CN, la integración de una serie de esferas del individuo como la biológica, reproductiva, afectiva, moral; la expresamos a través de la familia, reproducción, el amor, la relación con los demás, etc. Una sexualidad sana nos fortalece como persona y nos permite construir relaciones sanas, respetuosas y democráticas.



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